La inteligencia artificial está provocando una nueva crisis energética: los centros de datos ya compiten por electricidad
La inteligencia artificial está entrando en una nueva etapa de expansión y, detrás de los nuevos modelos, asistentes y agentes inteligentes, existe un problema que puede convertirse en uno de los mayores límites para el crecimiento de esta tecnología: la electricidad.
Los centros de datos necesitan enormes cantidades de energía para alimentar los procesadores que ejecutan los sistemas de inteligencia artificial y para mantenerlos refrigerados.
La Agencia Internacional de Energía (IEA) calcula que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos podría más que duplicarse hasta alcanzar unos 945 TWh en 2030. El organismo señala además que la demanda eléctrica de los centros de datos crecerá alrededor de un 15 % anual entre 2024 y 2030, más de cuatro veces más rápido que la demanda eléctrica del resto de sectores.
El nuevo recurso estratégico de la inteligencia artificial
Durante los primeros años del boom de la IA, la atención estaba concentrada principalmente en los chips.
Ahora la situación está cambiando.
Tener suficientes procesadores ya no garantiza que una empresa pueda construir rápidamente un gran centro de datos. También necesita disponer de electricidad, conexión a la red, sistemas de refrigeración y terrenos adecuados.
La energía se está convirtiendo en un recurso estratégico para la expansión de la inteligencia artificial.
En Europa, los desarrolladores de centros de datos especializados en IA están buscando precisamente lugares donde puedan conseguir electricidad más barata y conexiones a la red más rápidas.
Un análisis de JLL citado por Reuters muestra que los nuevos centros de datos hyperscale destinados a IA se están construyendo, en promedio, mucho más lejos de las grandes ciudades que los proyectos anteriores. La disponibilidad de energía se ha convertido en uno de los principales factores para decidir dónde construirlos.
Los centros de datos están compitiendo por la electricidad
El problema es especialmente importante porque los grandes centros de datos pueden concentrar una demanda eléctrica extraordinaria.
En Estados Unidos, por ejemplo, la IEA estima que los centros de datos representarán una parte muy importante del crecimiento de la demanda eléctrica durante los próximos años.
Esto está obligando a las empresas tecnológicas y a los gobiernos a buscar nuevas formas de generar y transportar electricidad.
En algunos mercados, los proyectos de centros de datos están encontrando dificultades para conectarse rápidamente a la red porque las infraestructuras eléctricas existentes no fueron diseñadas para soportar semejante concentración de demanda.
La batalla también se está trasladando a las redes eléctricas
El problema no consiste solamente en producir más electricidad.
También hay que conseguir llevarla hasta donde se encuentran los centros de datos.
Transformadores, subestaciones, líneas de transmisión, sistemas de distribución y equipos de protección se han convertido en elementos cada vez más importantes para la expansión de la infraestructura de IA.
La presión sobre estos equipos ya está afectando a las cadenas industriales. Empresas fabricantes de generadores, equipos eléctricos, sistemas de refrigeración y otros componentes están aumentando su producción para satisfacer la demanda generada por los centros de datos. Reuters informó hoy que esta expansión está generando nuevos pedidos e inversiones industriales en Estados Unidos.
La IA está creando un nuevo negocio energético
La consecuencia es interesante desde el punto de vista económico.
El crecimiento de la inteligencia artificial no solamente beneficia a fabricantes de chips y empresas de software.
También está impulsando negocios relacionados con:
* Generación eléctrica.
* Redes de transmisión.
* Transformadores.
* Turbinas.
* Generadores.
* Sistemas de refrigeración.
* Baterías.
* Energías renovables.
* Gas natural.
* Energía nuclear.
* Gestión energética.
La demanda ya está generando oportunidades para empresas especializadas en infraestructura eléctrica. Siemens Energy, por ejemplo, ha señalado el fuerte crecimiento de la demanda de turbinas y equipos de red utilizados para alimentar centros de datos vinculados con la IA.
Europa comienza a enfrentarse al mismo problema
La situación está provocando también cambios regulatorios.
La Unión Europea está trabajando en estándares mínimos de eficiencia energética para centros de datos debido al rápido crecimiento de su consumo eléctrico.
Y algunos gobiernos están empezando a cuestionar si la infraestructura eléctrica disponible puede soportar el crecimiento previsto sin trasladar costes excesivos a los consumidores.
En Pensilvania, Estados Unidos, el gobernador Josh Shapiro firmó recientemente una orden ejecutiva que establece nuevas reglas para la instalación de centros de datos de IA, incluyendo requisitos relacionados con el impacto ambiental, la transparencia y la participación de las comunidades.
El gran desafío: crecer sin quedarse sin energía
La inteligencia artificial necesita cada vez más capacidad de procesamiento.
Pero esa capacidad necesita electricidad.
Y la electricidad necesita centrales, redes, transformadores y sistemas de distribución capaces de responder a una demanda que está creciendo rápidamente.
Por eso, la próxima gran batalla tecnológica podría no producirse solamente alrededor de los chips.
Podría producirse alrededor de los megavatios disponibles.
La IEA estima que el consumo eléctrico mundial de los centros de datos llegará a unos 945 TWh en 2030, una cantidad ligeramente superior al consumo eléctrico actual de Japón.
La energía podría convertirse en el nuevo cuello de botella de la IA
La inteligencia artificial está transformando la economía digital, pero su crecimiento tiene una condición física que no puede ignorarse: necesita energía.
Los gigantes tecnológicos pueden construir nuevos modelos y comprar millones de procesadores, pero necesitan centros de datos capaces de alimentarlos.
Y esos centros necesitan electricidad.
Por eso, la revolución de la IA está creando una nueva carrera: la carrera por conseguir energía suficiente para mantener funcionando la próxima generación de inteligencia artificial.
El futuro de la IA podría depender tanto de los chips como de algo mucho más básico: tener suficientes megavatios disponibles en el lugar adecuado y en el momento adecuado.
IEA — Energy and AI: demanda eléctrica de los centros de datos
Reuters — los centros de datos de IA buscan electricidad y terrenos más baratos en Europa
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