La IA ya es una de las mayores amenazas para la ciberseguridad empresarial: las empresas aumentan sus presupuestos para protegerse
La inteligencia artificial está cambiando rápidamente la forma en que las empresas trabajan, pero también está transformando el panorama de las amenazas digitales. Las mismas tecnologías que permiten automatizar procesos, analizar grandes cantidades de información y mejorar la productividad están siendo utilizadas para desarrollar ataques más sofisticados.
Una nueva investigación de Information Services Group (ISG) muestra hasta qué punto las empresas están reaccionando ante este escenario: el 74 % de las organizaciones encuestadas aumentó su inversión en herramientas y soluciones específicas de inteligencia artificial para ciberseguridad, mientras que el 69 % incrementó sus presupuestos destinados a detectar y vigilar amenazas relacionadas con IA.
Pero existe una contradicción preocupante. A pesar del aumento de la inversión, el 58 % de las empresas considera que sus presupuestos actuales de ciberseguridad relacionada con inteligencia artificial todavía no son suficientes para hacer frente a las amenazas emergentes.
La IA está cambiando el comportamiento de los atacantes
Durante años, las empresas se concentraron principalmente en proteger redes, servidores, dispositivos y cuentas de usuario. Ahora deben enfrentarse también a sistemas de inteligencia artificial capaces de automatizar determinadas etapas de un ataque.
Los agentes de IA pueden aumentar la velocidad con la que se buscan vulnerabilidades, se analizan objetivos y se preparan campañas de ingeniería social. Esto obliga a las organizaciones a reducir el tiempo entre la detección de una amenaza y la respuesta.
McKinsey advierte precisamente sobre este nuevo escenario: la incorporación de agentes de IA está ampliando la superficie potencial de ataque y obligando a los responsables de seguridad a controlar no solamente la infraestructura tecnológica, sino también el comportamiento de personas y agentes automatizados.
El problema ya no consiste solamente en proteger los ordenadores
Uno de los cambios más importantes es que las empresas deben proteger también sus propios sistemas de inteligencia artificial.
Un empleado puede utilizar una herramienta de IA para analizar documentos internos, generar código o procesar información empresarial. Si estos sistemas no están correctamente configurados, pueden aparecer nuevos riesgos relacionados con datos confidenciales, propiedad intelectual, credenciales y acceso a sistemas internos.
Gartner recomienda reforzar la gobernanza, establecer políticas claras para el uso autorizado de IA y adaptar la formación de los empleados a los riesgos específicos asociados con estas tecnologías.
Las empresas están destinando más dinero a seguridad
El aumento de los presupuestos no es casualidad.
La investigación de ISG muestra que las organizaciones están destinando más recursos a herramientas capaces de identificar amenazas relacionadas con inteligencia artificial. Sin embargo, la percepción de que el dinero invertido todavía no alcanza revela que la carrera entre atacantes y defensores está acelerándose.
La situación también está impulsando el mercado de soluciones de seguridad basadas en IA: detección automática de amenazas, protección de identidades, seguridad de aplicaciones, monitorización continua, seguridad cloud y sistemas capaces de responder automáticamente ante determinados incidentes.
La paradoja: utilizar IA para combatir la IA
La respuesta de las empresas está creando una especie de carrera tecnológica.
Por un lado, los atacantes utilizan inteligencia artificial para aumentar la velocidad y sofisticación de sus operaciones. Por otro, los equipos de seguridad están utilizando IA para detectar anomalías, analizar enormes cantidades de registros y responder más rápidamente.
Un estudio de Darktrace muestra esta tendencia: el 96 % de los responsables de seguridad encuestados considera que la IA defensiva mejora significativamente sus capacidades de seguridad, mientras que el 92 % expresa preocupación por las implicaciones de seguridad derivadas del uso de agentes de IA dentro de las organizaciones.
La conclusión es clara: la inteligencia artificial no solamente está creando nuevas oportunidades para las empresas; también está creando una nueva categoría de riesgo que exige inversión permanente en ciberseguridad.
Y para las compañías, la pregunta ya no es si deben protegerse frente a las amenazas impulsadas por IA, sino cuánto pueden permitirse gastar para no quedar un paso por detrás de ellas.
ISG — inversión empresarial en ciberseguridad con IA
Gartner — tendencias de ciberseguridad 2026
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