La supererupción que (no) estuvo a punto de extinguir a la humanidad
Durante años se ha creído que la erupción del volcán Toba, ocurrida hace 74.000 años en Sumatra, casi borra a nuestros antepasados del mapa. Fue la mayor erupción de los últimos 2,6 millones de años —mil veces superior a la del monte Pinatubo en 1991— y la teoría dominante afirmaba que provocó un invierno volcánico devastador.
Sin embargo, una nueva investigación sugiere que el impacto climático fue mucho menor de lo que imaginábamos.
El "cronómetro" oculto en el lodo
Analizar este evento siempre ha sido un reto porque los sedimentos del fondo marino o de los lagos comunes suelen mezclar el material de varios años, difuminando los cambios climáticos abruptos.
Para resolver la controversia, un equipo liderado por el geocientífico Jinheum Park analizó los sedimentos del lago Chala, en la frontera entre Kenia y Tanzania. Este lago de cráter cuenta con una particularidad única: sus sedimentos se depositan en capas anuales perfectas (varvas), funcionando igual que los anillos de los árboles.
Gracias a este "cronómetro" natural, los científicos pudieron estudiar el clima año tras año, antes, durante y después de la erupción.
Medio grado de enfriamiento y 18 meses de duración
Los resultados del análisis mostraron un panorama muy diferente al cataclismo global que se teorizaba:
* Un efecto breve: Los efectos de la erupción duraron apenas 18 meses a dos años antes de que el clima regresara a la normalidad.
* Enfriamiento leve: El descenso de la temperatura en la región fue de 0,5 °C.
* Gases de efecto limitado: Aunque la erupción expulsó cantidades gigantescas de dióxido de azufre, los aerosoles de sulfato más pesados se cayeron rápidamente a la superficie, reduciendo su capacidad para bloquear la luz solar.
* Fecha exacta: El registro de cenizas reveló que la erupción ocurrió entre enero y febrero (invierno boreal), lo que provocó que el velo de sulfato se disipara más rápido.
Un cambio dentro de lo natural
África oriental ya atravesaba una transición natural hacia un clima más frío y seco en ese periodo. El impacto de la erupción se mantuvo dentro de los rangos de variación que los primeros humanos ya habían experimentado y superado previamente.
Aunque el estudio se limita a los registros de un solo lago y se necesitan más análisis en otros puntos del planeta, la evidencia en el lago Chala sugiere que la erupción del Toba no amenazó la supervivencia de nuestra especie. Fue un evento violento, pero apenas una molestia temporal en la historia de la humanidad.
¿Conocías la teoría del volcán Toba? ¿Crees que sobreestimamos los efectos de estos eventos prehistóricos? ¡Déjame tu opinión en los comentarios!
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