Científicos descubren secretos del antiguo Egipto mediante la proteómica
Los secretos del antiguo Egipto no solo están escritos en jeroglíficos o conservados en monumentos y tumbas. También pueden encontrarse en pequeñas cantidades de materia orgánica que han sobrevivido durante miles de años.
Un grupo de investigadores ha utilizado una técnica conocida como proteómica para analizar materiales procedentes del antiguo Egipto y descubrir restos de proteínas que permiten conocer mejor los productos utilizados y su posible significado.
¿Qué es la proteómica?
La proteómica es el estudio a gran escala de las proteínas presentes en una muestra. Estas moléculas pueden actuar como una especie de huella molecular, ya que permiten identificar el origen de determinados materiales biológicos incluso cuando estos se encuentran muy degradados.
Aplicada a la arqueología, esta tecnología abre una nueva ventana al pasado. Los científicos pueden estudiar restos microscópicos que a simple vista parecen carecer de información.
Semillas con significado religioso y simbólico
Entre los hallazgos destacan proteínas asociadas a semillas de sésamo y moringa.
Estas plantas no eran simplemente recursos alimentarios. En el contexto del antiguo Egipto, determinados productos vegetales podían estar relacionados con prácticas religiosas, rituales, medicina, alimentación y simbolismo.
La identificación de proteínas procedentes de estas semillas proporciona nuevas pistas sobre los materiales que fueron utilizados por las sociedades egipcias y sobre la manera en que determinados productos naturales formaban parte de su cultura.
Una nueva forma de estudiar el pasado
Uno de los aspectos más interesantes de la proteómica es que permite obtener información a partir de cantidades extremadamente pequeñas de material.
En lugar de depender únicamente de la apariencia de un objeto o de los textos históricos, los investigadores pueden analizar su composición molecular.
Una pequeña cantidad de proteína puede ayudar a responder preguntas como:
- ¿Qué planta se utilizó?
- ¿De dónde procedía un determinado material?
- ¿Qué productos formaban parte de un ritual?
- ¿Qué sustancias pudieron utilizarse en prácticas religiosas o funerarias?
- ¿Cómo aprovechaban los antiguos egipcios los recursos naturales?
La arqueología entra en la era molecular
La combinación de arqueología, química, biología molecular y técnicas avanzadas de análisis está transformando nuestra capacidad para estudiar las civilizaciones antiguas.
Los restos de proteínas pueden permanecer protegidos dentro de materiales arqueológicos durante miles de años. Su análisis permite reconstruir aspectos de la vida cotidiana y de las prácticas culturales que difícilmente podrían descubrirse mediante los métodos arqueológicos tradicionales.
En el caso de Egipto, donde numerosos objetos y restos arqueológicos han sobrevivido durante milenios, estas técnicas pueden proporcionar información completamente nueva sobre la cultura, la alimentación, los rituales y el uso de plantas.
Miles de años después, las moléculas todavía hablan
El descubrimiento demuestra que el pasado puede conservarse en lugares inesperados. Una semilla, un residuo vegetal o una pequeña cantidad de material orgánico pueden contener información molecular capaz de sobrevivir durante miles de años.
La proteómica convierte esas diminutas señales en pistas que permiten a los científicos acercarse un poco más a la vida de quienes habitaron el antiguo Egipto.
Y quizá uno de los aspectos más fascinantes sea precisamente ese: los antiguos egipcios desaparecieron hace miles de años, pero algunas de las moléculas que estuvieron relacionadas con sus actividades todavía permanecen para contarnos su historia.
Estudio publicado en Science Advances: “Beyond animal glue: Paleoproteomic analysis of paint binders and adhesives in ancient Egypt
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