Hera: la misión europea que quiere aprender a desviar asteroides
Si algún día un asteroide estuviera realmente en trayectoria de colisión con la Tierra, una de las posibilidades para evitar el impacto sería modificar ligeramente su trayectoria.
La NASA ya demostró que esto es posible con la misión DART, que en 2022 impactó deliberadamente contra el pequeño asteroide Dimorphos y consiguió cambiar su órbita.
Pero todavía queda una pregunta fundamental:
¿Qué ocurrió exactamente con el asteroide después del impacto?
Para responderla, la Agencia Espacial Europea (ESA) envió al espacio una misión llamada Hera.
Una misión para investigar un asteroide que ya fue desviado
Hera fue lanzada el 7 de octubre de 2024 a bordo de un cohete Falcon 9 desde Cabo Cañaveral, Estados Unidos.
Su destino es el sistema binario de asteroides Didymos, formado por un asteroide principal y su pequeña luna Dimorphos.
Lo extraordinario es que Dimorphos es actualmente el único cuerpo del Sistema Solar cuya órbita ha sido modificada deliberadamente por la acción humana.
Hera viajará hasta allí para estudiar las consecuencias del impacto de DART y convertir aquel experimento en una técnica de defensa planetaria mucho mejor comprendida.
DART abrió el camino
El 26 de septiembre de 2022, la misión DART de NASA chocó intencionalmente contra Dimorphos.
El objetivo no era destruirlo.
La intención era comprobar si el impacto de una nave espacial podía cambiar su movimiento alrededor de Didymos.
El experimento funcionó.
La órbita de Dimorphos fue modificada, demostrando que una nave espacial puede cambiar de manera medible el movimiento de un asteroide.
Sin embargo, observar el resultado desde la Tierra no permite conocer todos los detalles.
Los científicos necesitan saber exactamente cuánto material fue expulsado, cuál es la masa de Dimorphos, cómo es su estructura interna y qué forma tiene el cráter producido por DART.
Ahí comienza la misión de Hera.
¿Qué busca Hera?
Hera realizará una investigación detallada de Dimorphos y de su compañero mayor, Didymos.
Uno de sus objetivos principales será determinar la masa de Dimorphos.
Esto puede parecer un dato sencillo, pero es fundamental.
Para saber qué tan eficaz fue el impacto de DART, los científicos necesitan conocer con precisión cuánto pesaba el asteroide y cómo respondió al choque.
Hera también estudiará su forma, su superficie y su estructura interna.
Los científicos quieren saber si Dimorphos es un bloque relativamente compacto o si, por el contrario, está formado principalmente por fragmentos de roca y polvo unidos débilmente por la gravedad.
Un cráter dejado por una nave humana
Uno de los objetivos más interesantes será estudiar el cráter producido por DART.
La colisión pudo haber creado un cráter de varias decenas de metros de diámetro.
Hera podrá observarlo de cerca y analizar cómo respondió el asteroide al impacto.
Esta información será especialmente importante porque un asteroide no necesariamente se comportaría como una roca sólida.
Algunos asteroides podrían ser auténticos conglomerados de fragmentos, conocidos popularmente como "pilas de escombros".
Si algún día hubiera que desviar un asteroide peligroso, conocer esta diferencia sería fundamental.
No sería lo mismo golpear una roca compacta que impactar contra un objeto formado por miles o millones de fragmentos.
Hera también lleva dos pequeños exploradores
La misión no está formada únicamente por la nave principal.
Hera transporta dos CubeSats, pequeños satélites diseñados para acercarse todavía más a los asteroides.
Estos vehículos permitirán realizar observaciones complementarias y demostrar nuevas tecnologías para trabajar alrededor de cuerpos con una gravedad extremadamente débil.
Operar una nave tan cerca de un asteroide pequeño no es sencillo.
La gravedad es tan reducida que incluso la presión ejercida por la luz solar puede afectar considerablemente a la trayectoria de una nave.
Por eso Hera también servirá como demostración tecnológica para futuras misiones.
Un viaje de millones de kilómetros
Después de su lanzamiento, Hera comenzó un largo viaje por el Sistema Solar.
Durante su recorrido realizó un sobrevuelo de Marte en marzo de 2025, una maniobra que ayudó a modificar su trayectoria y que también permitió poner a prueba algunos de sus instrumentos.
En febrero de 2026 realizó otra maniobra importante de espacio profundo para colocar la nave en la trayectoria adecuada hacia el sistema Didymos.
La ESA informó en marzo de 2026 que la nave se encuentra en buen estado y continúa rumbo a su destino.
Hera llegará en 2026
La llegada al sistema Didymos está prevista para noviembre de 2026.
A partir de entonces comenzará una de las partes más importantes de la misión.
Hera estudiará Dimorphos de cerca y permitirá reconstruir con mucho mayor detalle qué ocurrió cuando DART impactó contra él.
Será como investigar la escena de un accidente, pero a cientos de millones de kilómetros de la Tierra y en un asteroide que fue deliberadamente modificado por la humanidad.
¿Podría esta tecnología salvar a la Tierra?
Ese es el objetivo final.
Hera no está viajando hacia un asteroide que amenace actualmente a nuestro planeta.
Su misión es mucho más preventiva.
Los científicos quieren aprender todo lo posible sobre la desviación mediante impacto cinético para que, si algún día se descubre un asteroide peligroso, exista una técnica mucho mejor estudiada y preparada.
El problema es que no todos los asteroides son iguales.
Su tamaño, velocidad, composición, estructura y trayectoria determinarían qué estrategia sería más adecuada.
Por eso DART fue el primer experimento y Hera representa el siguiente paso.
DART demostró que podemos modificar la trayectoria de un asteroide.
Hera intentará explicar exactamente cómo y por qué funcionó.
De Apophis a Hera
El caso de Apophis nos mostró que los asteroides pueden acercarse considerablemente a la Tierra sin representar necesariamente una amenaza.
También nos enseñó la importancia de observarlos durante muchos años para conocer con precisión sus órbitas.
Pero existe otra posibilidad.
¿Qué pasaría si algún día se descubriera un asteroide que realmente estuviera en trayectoria de impacto?
Ahí es donde entran las misiones de defensa planetaria.
Primero hay que detectarlo.
Después hay que calcular su trayectoria.
Y, si existe suficiente tiempo, podría ser necesario modificar su movimiento.
Hera forma parte precisamente de ese esfuerzo internacional para comprender si una técnica de desviación puede convertirse en una herramienta real para proteger nuestro planeta.
La humanidad empieza a practicar la defensa planetaria
Durante millones de años, la Tierra estuvo completamente indefensa frente a los impactos de asteroides.
Hoy la situación comienza a cambiar.
Todavía no podemos controlar todos los objetos que atraviesan el Sistema Solar, pero ya hemos conseguido algo que hasta hace pocos años parecía ciencia ficción:
modificar deliberadamente la trayectoria de un asteroide.
Hera representa el siguiente paso.
La misión europea no intenta salvar a la Tierra de un asteroide concreto.
Está intentando responder una pregunta mucho más importante:
Si algún día un asteroide realmente viniera hacia nosotros, ¿sabríamos cómo desviarlo?
La respuesta podría depender de todo lo que Hera descubra al llegar a Dimorphos.
ESA — Hera: misión de defensa planetaria
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