La batería de agua de China podría transformar el almacenamiento de energía
El almacenamiento de energía es uno de los grandes desafíos de la transición hacia fuentes renovables. La energía solar y eólica pueden producir grandes cantidades de electricidad, pero su generación depende de factores como la luz solar y las condiciones meteorológicas.
Por esta razón, científicos y empresas buscan nuevas tecnologías capaces de almacenar electricidad de forma segura, económica y durante largos períodos.
Entre estas alternativas se encuentran las llamadas baterías acuosas, una tecnología en la que el agua forma parte del electrolito utilizado para almacenar y liberar energía.
China está desarrollando diferentes tipos de baterías basadas en esta tecnología, incluyendo proyectos de almacenamiento con baterías orgánicas de flujo acuoso. En marzo de 2026 entró en operación en la provincia de Jiangsu un proyecto de almacenamiento distribuido basado en una batería orgánica de flujo con electrolito acuoso.
¿Qué es una batería de agua?
El término "batería de agua" puede resultar engañoso.
No significa que una batería convencional se llene simplemente con agua. En las baterías acuosas, el agua se utiliza como parte del electrolito, que permite el movimiento de los iones dentro de la batería durante los procesos de carga y descarga.
Esta característica puede ofrecer ventajas relacionadas con la seguridad, especialmente frente a algunos sistemas que utilizan electrolitos orgánicos inflamables.
Investigadores del Instituto de Física Química de Dalian, perteneciente a la Academia China de Ciencias, han trabajado en baterías acuosas de alta densidad energética. Una de las dificultades tradicionales de estas baterías ha sido precisamente conseguir suficiente energía almacenada sin perder sus ventajas de seguridad.
¿Por qué China está investigando esta tecnología?
China cuenta con una gran capacidad de generación solar y eólica y está desarrollando diferentes tecnologías de almacenamiento para acompañar el crecimiento de las energías renovables.
Las baterías acuosas pueden resultar interesantes para determinadas aplicaciones de almacenamiento estacionario, donde el tamaño y el peso de la batería tienen menos importancia que en un automóvil eléctrico o un teléfono móvil.
En estos sistemas, la prioridad puede estar en conseguir una tecnología segura, duradera y adecuada para almacenar electricidad procedente de fuentes renovables.
Un estudio publicado en 2026 analizó específicamente el uso de baterías acuosas de zinc y dióxido de manganeso para almacenamiento conectado a la red en China. El trabajo encontró potencial para reducir las emisiones asociadas al sistema eléctrico bajo determinadas condiciones y escenarios.
Una de sus principales ventajas: la seguridad
Las baterías acuosas utilizan agua como solvente del electrolito. Esto puede reducir algunos de los riesgos asociados con los electrolitos orgánicos inflamables utilizados en otras baterías.
La Academia China de Ciencias señala que las baterías acuosas ofrecen una ventaja importante de seguridad frente a las baterías de ion-litio tradicionales debido al uso de electrolitos basados en agua.
Sin embargo, seguridad no significa que estas baterías estén libres de problemas. Su rendimiento depende de los materiales utilizados, el diseño de la batería y las condiciones de funcionamiento.
El desafío de almacenar más energía
Una de las dificultades históricas de las baterías acuosas ha sido su menor densidad energética.
En términos sencillos, esto significa que una batería acuosa puede necesitar más espacio para almacenar una determinada cantidad de energía que algunas baterías de ion-litio.
Por eso, gran parte de la investigación actual busca mejorar los materiales y los electrolitos.
En 2024, investigadores chinos anunciaron una batería acuosa basada en un proceso de transferencia de múltiples electrones que alcanzó una densidad energética elevada en pruebas de laboratorio. Estos resultados muestran el potencial de la tecnología, aunque un resultado experimental no significa automáticamente que exista ya un producto comercial preparado para sustituir a las baterías convencionales.
Las baterías de flujo también utilizan agua
Otra tecnología relacionada son las baterías de flujo.
En este tipo de batería, la energía se almacena en líquidos que circulan por el sistema. Los líquidos pasan por una zona donde se produce la reacción electroquímica y permiten cargar o descargar la batería.
Una ventaja de este sistema es que la capacidad de almacenamiento puede aumentarse mediante depósitos de mayor tamaño.
En 2026 se informó de la puesta en funcionamiento en China de un proyecto de batería orgánica de flujo basada en una solución acuosa neutra. El proyecto fue presentado como una alternativa orientada al almacenamiento distribuido de energía.
¿Podrían reemplazar a las baterías de litio?
Por ahora, no sería correcto afirmar que las baterías de agua van a reemplazar a las baterías de ion-litio.
Las dos tecnologías pueden tener aplicaciones diferentes.
Las baterías de litio ofrecen una elevada densidad energética y son fundamentales en dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos y otros equipos donde el peso y el tamaño son importantes.
Las baterías acuosas pueden resultar especialmente interesantes para determinados sistemas estacionarios de almacenamiento eléctrico, donde la seguridad, el costo, la duración y la disponibilidad de materiales pueden tener mayor importancia.
Por eso, el futuro del almacenamiento energético probablemente incluya diferentes tipos de baterías en lugar de una única tecnología.
Una tecnología que todavía está evolucionando
Las baterías acuosas han avanzado considerablemente en investigación y desarrollo, pero todavía existen desafíos relacionados con la densidad energética, la duración, los materiales, el costo y la fabricación a gran escala.
Una revisión científica publicada en 2026 señala que el diseño del electrolito es uno de los elementos fundamentales para mejorar el rendimiento de las baterías acuosas.
Esto significa que todavía queda trabajo antes de que estas tecnologías puedan competir en todos los mercados con las baterías convencionales.
Las llamadas baterías de agua representan una de las líneas de investigación más interesantes dentro del almacenamiento de energía.
Su principal atractivo está en combinar el almacenamiento electroquímico con electrolitos basados en agua, buscando sistemas más seguros y adecuados para determinadas aplicaciones.
China ya está desarrollando proyectos y realizando investigaciones en diferentes tipos de baterías acuosas, desde baterías de zinc hasta sistemas de flujo.
Todavía es demasiado pronto para afirmar que estas baterías sustituirán a las de litio. Sin embargo, los avances actuales muestran que el almacenamiento de energía podría convertirse en un mercado cada vez más diverso, con diferentes tecnologías destinadas a diferentes necesidades.
Academia China de Ciencias – Dalian Institute of Chemical Physics
Comentarios
Publicar un comentario